En un país marcado por la pobreza, la miseria, la desigualdad insultante, así como la exclusión de las mayorías a la educación, al arte y el deporte, existen municipios que han trazado y avanzado en una ruta distinta basada en la organización y politización de la población.
La gratuidad de la feria no es un regalo gubernamental, sino el resultado de un modelo donde la población organizada interviene directamente en la vida pública.
Ejemplo de esto es Tecomatlán, en la Mixteca Baja de Puebla. Su transformación radical urbana, educativa, deportiva y cultural —para dejar de ser un municipio marginado, gobernado por caciques, sin educación, sin escuelas, con hambre y altos niveles de pobreza— ha sido impulso de la lucha organizada de los tecomatecos, liderados por un movimiento de corte nacional: Antorcha.
El pueblo organizado logró convertir a Tecomatlán en un municipio que ahora atrae a cientos de miles de mexicanos porque —además del desarrollo que lo ha convertido en un ejemplo para el país— hay escuelas de todos los niveles, altos niveles de seguridad, limpieza en las calles, un ambiente de tranquilidad, un gobierno que busca siempre continuar con el desarrollo del municipio y una población que te recibe con los brazos abiertos y el corazón lleno de orgullo porque saben que su municipio es ejemplo gracias al trabajo colectivo de todos.

Muchos de los visitantes a la cuna de Antorcha llegan a la Feria que cada año se realiza, porque es gratuita. Algo que no se ve ni disfruta en ningún otro lado del país.
Veamos algunos datos nacionales. El contexto nacional ayuda a dimensionar la importancia de este modelo. De acuerdo con mediciones recientes del Inegi, el acceso a la cultura en México mantiene brechas significativas.
En 2024, sólo el 52.5 % de la población adulta asistió al menos a un evento cultural en los últimos doce meses, cifra todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia y 11.5 puntos menor que la registrada en 2016.
Las estadísticas también muestran rezagos acumulados: 43 % de la población nunca ha visitado un museo, 53 % nunca ha estado en una zona arqueológica, 66 % jamás ha asistido a un encuentro de danza y el 67 % nunca ha ido al teatro.

Apenas tres de cada diez adultos reportan participación en actividades como exposiciones, conciertos o funciones teatrales. La baja oferta local, el costo de acceso y las condiciones económicas siguen siendo barreras reales para millones de personas.
Uno de los ejemplos más visibles del modelo antorchista es la realización de la Feria Tecomatlán 2026, que es la feria de la unidad entre los pueblos, un evento que concentra actividades culturales, deportivas y recreativas abiertas para toda la población, sin convertir el acceso en privilegio de quien puede pagar.
En contraste con muchas ferias comerciales del país —donde la entrada, los espectáculos y los servicios representan un gasto inaccesible para miles de familias, pero una ganancia desmesurada para los organizadores y empresarios—, en Tecomatlán se sostiene la idea de que la cultura, el esparcimiento y la convivencia social deben ser derechos y no mercancías.

La gratuidad del evento no significa improvisación ni baja calidad; por el contrario, la feria muestra capacidad organizativa, planeación y trabajo organizado. Detrás de su realización hay comités de escuelas y de la población, de los negocios o de los trabajadores del propio ayuntamiento, que hacen brigadas para realizar actividades económicas: rifas, bailes, kermeses y colectas durante todo el año.
En esas actividades económicas participan los tecomatecos, los migrantes que cooperan con su pueblo y los antorchistas de Puebla y los estados cercanos.
Es decir, la gratuidad de la feria no es un regalo gubernamental, sino el resultado de un modelo donde la población organizada interviene directamente en la vida pública.
La feria de este año contempla presentaciones artísticas, encuentros deportivos y muestras culturales con participación de grupos locales y artistas invitados. El programa incluye eventos musicales, actividades formativas y competencias deportivas que utilizan la infraestructura pública del municipio, construida y mantenida para el uso colectivo.

A partir del domingo 15 de febrero y hasta el domingo 22 de febrero, Tecomatlán se pone de gala con actividades gratuitas. El ayuntamiento de Tecomatlán y el Movimiento Antorchista Nacional invitan a todos a los ocho días de festejo, en los que habrá eventos culturales en vivo con los mejores grupos y compañías del país, a los jaripeos rancheros, a los eventos deportivos, a las muestras gastronómicas y a los bailes gratuitos en la Plaza de Toros, en los que estarán los “Primos de Durango”, “Patrulla 81”, Julio Preciado y el Yaki.
La experiencia de Tecomatlán plantea una discusión de fondo sobre las rutas de desarrollo municipal en México. Frente a municipios que dependen casi exclusivamente de la inversión gubernamental o de programas asistenciales que sirven de poco para las necesidades reales de los municipios pobres, Tecomatlán apuesta por la organización del pueblo pobre como motor de cambio material y cultural. ¡Y se ha convertido en un municipio modelo!
La feria gratuita funciona, en ese sentido, no sólo como una celebración y una fiesta, sino como la materialización de una forma distinta de entender el desarrollo de una sociedad.
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