• Más de 493 mil habitantes padecen pobreza mientras persisten carencias de agua y educación
En México tenemos una larga lista de celebraciones y el mes de mayo es —creo— el que más días para conmemorar tiene. No es mi intención detenerme en todas y cada una de las fechas, no porque no sean importantes, pero el espacio, el tiempo y las circunstancias no me lo permiten y, sin embargo, hay tres fechas que, dado el momento que vivimos en Chimalhuacán, hacen necesario hablar de ellas.
Meses sin agua obligan a las familias a hacer gastos de hasta 2 mil pesos para contar con el vital líquido.
Meses sin agua —o con poca, situación que obliga a las familias a hacer gastos de hasta 2 mil pesos para contar con el vital líquido— obligan a las madres de familia a hacer malabares para que los ingresos familiares resulten suficientes para adquirir la canasta básica, entre la que ahora se debe contar el agua, y todo porque en este municipio los funcionarios morenistas no han podido resolver éste y otros graves problemas. Acaba de llover y, de nuevo, calles y avenidas inundadas, porque Odapas no hace su trabajo.
De por sí la vida de las madres mexicanas es cada vez más complicada, pues, de acuerdo con Evalúa CDMX, el 72.2 % de los hogares se encuentra en situación de pobreza y, claro, en Chimalhuacán los datos se repiten; de ello dan cuenta los propios datos que el gobierno reconoce.
En este sufrido municipio hay 493 mil 687 pobres. Pobreza y carencia de servicios elementales como el agua, eso es lo que sufren las madres y los hogares que ellas sostienen.

Los maestros, formadores de la niñez y juventud, promotores de importantes transformaciones en sus escuelas y sus comunidades, no sólo son despreciados por el gobierno federal, que lleva años prometiendo mejoras sustanciales en las percepciones salariales y lo único que ha hecho es imponer requisitos y más requisitos para que no mejoren los salarios del docente; el gobierno del Estado de México los minusvalora al negar a cientos de maestros la seguridad laboral que trae consigo la basificación y, para rematar, en particular en Chimalhuacán, se les niegan mejoras en infraestructura y equipamiento de sus escuelas, acciones elementales que servirían para que el servicio educativo sea de mayor calidad.
Los maestros hacen mucho en medio de innumerables carencias y podrían hacer más si se les hiciera caso. Es muy elemental lo que piden: impermeabilización de aulas, remodelación de sanitarios, aspectos que forman parte de la infraestructura que toda escuela debe tener.

¿Acaso el gobierno, en cualquiera de sus niveles, piensa que la educación en México marcha viento en popa? Si es así, entonces no saben, no reconocen o no les conviene —o todo junto— reconocer que el estudiantado mexicano está reprobado; no lo decimos nosotros, lo dicen la realidad y los datos.
De acuerdo con Aprender Parejo, el sistema educativo mexicano atraviesa dificultades críticas: sólo cinco de cada diez estudiantes comprenden lo que leen y apenas tres de cada diez pueden resolver problemas matemáticos básicos.
El gobierno en todos sus niveles suele hacer reconocimientos al estudiantado, pues tan importante sector es el futuro del país; incluso los que hoy gobiernan se vanaglorian cuando dicen que, en la actualidad, se invierten grandes recursos para que todos los jóvenes tengan becas.
Lo cierto es que esta política eminentemente clientelar muy poco o casi nada ha mejorado la vida y la formación del estudiante.
De acuerdo con Animal Político, la inversión de 102 mil 948 millones de pesos en becas escolares durante 2024 —equivalentes al 9.3 % del presupuesto público— no impidió que 994 mil 219 estudiantes abandonaran la educación en el ciclo escolar pasado.

Y la situación se agrava cuando los estudiantes no cuentan con espacios que garanticen una mejor atención; así pasa en este municipio. Los jóvenes de la FNERRR han solicitado al gobierno estatal y municipal computadoras, laboratorios de ciencias y equipamiento de sus talleres culturales y deportivos, y la respuesta que han recibido es la mayor de las indiferencias.
Si el contexto económico-social fuera el ideal, por supuesto que estas tres fechas serían motivo de regocijo; lo cierto es que las condiciones que vivimos exigen de cada uno de estos grupos y de todos los que formamos parte del sufrido pueblo mexicano ocuparnos de educarnos, de cultivar nuestra inteligencia para comprender que, mientras exista un gobierno que no representa al pueblo trabajador, no habrá condiciones para vivir dignamente.
Más aún, estudiar nos permitirá comprender que sólo la organización de trabajadores, amas de casa, jóvenes, profesionistas, de todo el pueblo, hará posible el verdadero cambio que traerá consigo las condiciones para una vida llena de oportunidades para todos.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario