De acuerdo con las estadísticas oficiales hay más de 49 millones de mexicanos que carecen de una vivienda digna. En Michoacán somos casi 5 millones de habitantes para los cuales existen un millón 200 mil viviendas, lo que significa que están en el desamparo miles de familias de michoacanos.
Los que conocemos la historia de Huitzilan no podemos dejar pasar tal amenaza; no se nos puede acusar de exagerados o que estemos haciendo amarillismo; dos antecedentes: en una entrevista publicada en La Jornada de Oriente al cacique Alonso Aco, el 16 de enero de 2016, este lanzó amenazas de muerte: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto”.
El pueblo tiene diferentes formas de recordar a sus muertos, según sus costumbres y cultura. En Antorcha no lo hacemos con afán de adoración o culto a la muerte, aunque la nostalgia y el revivir en la memoria de golpe su muerte trae consigo el recuerdo doloroso de nuestros mártires.
En diferentes etapas de mi vida, y caminando junto al pueblo, tuve el privilegio de conocer al maestro en su faceta más pura y noble: aquella donde la comunidad no sólo lo ve como un simple instructor de aula que dicta lecciones, sino como un líder social, un gestor comunitario incansable, un consejero en los momentos de crisis y un férreo defensor de nuestra identidad cultural.
La definición de una canasta que considere los bienes y servicios básicos que permiten cubrir las necesidades esenciales de alimentación, vestido, salud, vivienda y educación de la población, se ha ajustado a través del tiempo.