En estos tiempos existe una preocupación generalizada de la población, debido a los males y problemas que padecemos los mexicanos, de los que más se evidencian es el que respecta a la a salud, la cual es evidente el estado crítico en el que se encuentra, marcada por la precariedad, el abandono, falta de presupuesto y desabasto de medicamentos, llevando a millones a buscar atención privada o en consultorios de farmacias, evidenciado por reportes de falta de equipo, largas esperas y deficiencias en servicios públicos, con protestas de personal médico y pacientes señalando el colapso del sistema, situación que no les voy a contar porque creo que la mayoría se ha encontrado con una situación complicada de salud y dificultad para resolverlos.

Muchos pensamos que la preocupación latente y de gran magnitud de la pandemia con el COVID-19 había quedado atrás, pues es allí donde mayor se notó la precariedad del sistema de salud ante la evolución de los virus y enfermedades, sin embargo, la inquietud ahora no se centra en la evolución de las enfermedades en sí, sino en las carencias estructurales que obligan a los mexicanos a buscar alternativas costosas y frustrantes; cuantos de ustedes no han tenido que pasar en estos tres meses problemas de salud, y al pedir atención pública, hemos visto: la falta de medicamentos, infraestructura deficiente, escasez de personal, alta carga de enfermedades crónicas y tenemos que depender del bolsillo propio o de servicios privados precarios.
De acuerdo a datos obtenidos a través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, en 2022 había 50.4 millones de personas sin acceso a servicios de salud institucionales. Cifra que evidentemente representa un aumento considerable en comparación con años anteriores y deja en evidencia el retroceso en la cobertura médica. Entre 2019 y 2022, el número de personas sin atención creció entre 16.2 y 39.1 por ciento, lo que significa que millones de familias quedaron desprotegidas.
Todo esto definitivamente evidencia un retroceso en la esperanza de vida y la priorización ciudadana en la salud.
La promesa del gobierno morenista de tener un sistema de salud como el de Dinamarca fue una gran mentira. Lo que hoy tenemos son hospitales colapsados, pacientes esperando meses por una cita, madres y padres desesperados por conseguir medicamentos, quirófanos cerrados por falta de especialistas y clínicas inundadas o sin luz.

Y para variar en el 2025, el presupuesto asignado al sector salud fue reducido en 122 millones de pesos en comparación con el 2024, o sea, un 12.2 por ciento.
¿en qué cabeza cabe recortar a la salud, en medio de un sistema en decadencia? cuando lo que se necesita es invertir los recursos para que éste se reactive y sea más eficiente. Es lamentable y deprimente el verdadero rostro del sistema de salud de nuestro país.
El gobierno actual, debería ser más serio en demostrar que quiere resolver los problemas de salud, no debería estar jugando más, con la salud y vida de los mexicanos.
El panorama no es nada alentador, por eso, los trabajadores deberían, organizarse, luchar y exigir, para que se apliquen los recursos que recomiendan los organismos internacionales.
La salud no es un lujo, es una necesidad y el gobierno debería cubrirla, atender el llamado de millones que requieren atención médica de calidad.
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