La forma de conducir al estado de Morelos por parte del gobernador priísta Jorge Carrillo Olea a finales de la década de los 90´s fue duramente criticado por Graco Ramírez, defendió la integridad de miles de ciudadanos al señalar que con dicho gobierno había incrementado la inseguridad. Hoy, envuelto en la bandera de la izquierda, Graco Ramírez tuvo la oportunidad desde el 2012 de demostrar la diferencia, de defender los intereses del pueblo, de brindar seguridad a los ciudadanos, pero es todo lo contrario, se le olvidó lo que criticó y a la fecha es igual o peor a Carrillo Olea.
En ese entonces, Graco –junto a otros integrantes activos del PRD-, creó la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos, y pese a no contar con figura legal, llevo finalmente a la destitución de Olea Carrillo. El ahora gobernador morelense fue un férreo impulsor de una consulta ciudadana para conocer la opinión de la ciudadanía, antes encabezó marchas para pedir la renuncia del gobernador, alentó la inconformidad social y como resultado, la inhabilitación del gobernador del PRI.
La incongruencia política de Graco Ramírez se reflejaría 18 años después. Hoy, miles de ciudadanos protestan en su contra y piden su renuncia. En estos días, la prensa nacional ha dado cuenta de las protestas masivas, el Frente Amplio Morelense, integrado por mas de cien organizaciones civiles ha salido a las calles de la capital y otros municipios a exigir la renuncia de Graco. La inconformidad tiene su origen en el hecho de que ha crecido la inseguridad, evidenciando el fracaso de su proyecto de Mando único, lo acusan también de haber duplicado la deuda del gobierno y de atentar contra la autonomía de la Universidad del Estado.

De la misma forma, el gobernador morelense mantiene un enfrentamiento con el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, con el obispo Ramón Castro Castro por la aprobación de los matrimonios igualitarios, y también con los transportistas a quienes pretende imponer el proyecto del "Morebús". Varios sectores pues piden la renuncia del gobernador perredista.
Los morelenses padecen día a día la forma de gobernar de Graco Ramírez. En junio de este año, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró en Morelos un total de 3 mil 857 presuntos delitos, luego en 2015 hubo 445 homicidios dolosos, colocando a Morelos en el cuarto lugar a nivel nacional respecto a homicidios dolosos.
La Asociación Alto al Secuestro da muestras, de diciembre del 2012 a junio de este año, Morelos ocupó el sexto lugar respecto a las entidades con mayor incidencia en secuestros (581 casos); solo después de Estado de México (1,858), Tamaulipas (930), Guerrero (743), la Ciudad de México (625) y Veracruz con 623 casos. A través del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública, a Morelos le fue aprobado un presupuesto de 132 mil 756 pesos para el rubro.
El gobernador en varias ocasiones ha dado datos alegres de que en lo que va de su administración, los homicidios dolosos han disminuido, cuando en 2012 las cifras fueron de 862 casos, para 2015 bajo a 445. Sin embargo, esto no convence a la sociedad, pues a la fecha miles de familias padecen algún estrago de inseguridad, de la falta de apoyos para varios sectores, pero sobre todo de la pobreza.
La demanda de seguridad, de vivienda, de apoyos para el campo, de servicios básicos, de empleo y educación es legitima. Y eso precisamente demandan a Graco Ramírez, pero en vez de atender, responde con campañas mediáticas en contra, amenazas y calumnias. Lo que Graco no ha querido entender, es que la historia para él puede regresar, pero esta vez no es el pueblo; es el gobernador.
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