MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Necesitamos una organización popular con metas claras

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Toda organización política o aquellos grupos de hombres y mujeres que sean capaces de unir sus manos, su fuerza y su voz para resolver los problemas tienen dos maneras de desaparecer: o bien porque renuncien a su objetivo o bien porque han alcanzado su objetivo. En ese sentido se encuentra la lucha del Movimiento Antorchista, la cual es tan vigente y más necesaria como desde hace 50 años, cuando nacimos con la idea clara de erradicar la pobreza que viven los mexicanos y que cada día se hace más aguda.

La pobreza tiene causas sociales y estructurales que las clases poderosas buscan perpetuar a costa del trabajo de la mayoría.

En un país como el nuestro, donde la brecha social es abismal debido a que mientras la inmensa mayoría, que es la que trabaja, se queda con lo menos para medio sobrevivir, unos cuantos se enriquecen y abusan del pueblo trabajador.

Hace 50 años el país tenía alrededor de 60 millones de habitantes, de los cuales, según las estadísticas oficiales, 30 millones estaban catalogados como pobres, es decir, el 50 % de los mexicanos aparecían como gente de escasos recursos económicos.

Ahora, después de esos 50 años, donde las zonas urbanas se han llenado porque la gente ha emigrado del campo a la ciudad, donde existe un desarrollo tecnológico e industrial, donde se supone que la calidad de vida debió haber mejorado y, por lo tanto, la pobreza disminuido, eso no ha pasado; al contrario. 

También, citando datos oficiales de estudios e investigadores serios como el Dr. Julio Volvinic, economista del Colegio de México, se señala que hay más pobres que antes. Ahora, de 130 millones de mexicanos que somos, el 77 % están catalogados como pobres; es decir, ahora el número de pobres aumentó a 100 millones, el doble de hace 50 años.

Ahora somos más la cantidad de pobres, aunque estén catalogados en diferentes subdivisiones que ocupa el gobierno federal, como la alimentaria, multidimensional, pobreza moderada, etcétera, términos ocupados para hacer creer que la pobreza ha disminuido y que ahora ya no todos viven en pobreza extrema. 

Pero, al final, todos tenemos un tipo de pobreza, aunque a la sociedad no le guste que se le catalogue con algún término de estos. 

La pobreza es un concepto sociológico que ubica a aquellos que necesariamente tienen que trabajar para comer y que tienen que sufrir para sacar adelante a la familia; a los que no tienen vivienda, no tienen posibilidades de mandar a los hijos a la escuela básica y menos a los niveles superiores, o bien que tienen enfermedades y no se pueden curar. Es decir, todos aquellos que sufren cualquier tipo de pobreza y que indudablemente conforman el pueblo trabajador.

En México se ha agudizado la pobreza, sobre todo con la política de Morena, aunque se diga que el pueblo es feliz y que han salido de la pobreza 13 millones. Pero la realidad es terca y es necesario que se entienda para no aceptar ciegamente el hecho de que fue suerte nacer pobres.

Se debe entender que la pobreza tiene causas sociales y estructurales, mismas que las clases poderosas que han ostentado el poder históricamente buscan perpetuar a costa del trabajo de la mayoría, disfrazados de todos los partidos, colores y personajes que están lejos de representar los intereses de la mayoría.

En México, los hombres más ricos del país duplican sus riquezas, como el señor Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, que en 2022 contaba con una riqueza de 74 mil millones de dólares y para 2023 incrementó su fortuna a 105 mil millones de dólares, un 41 %. 

Germán Larrea, del Grupo México, aumentó su fortuna de 22 mil 700 millones de dólares a 36 mil 900 millones de dólares. Ricardo Salinas, presidente de Grupo Salinas, tenía una fortuna de 11 mil 550 millones de dólares y creció a 14 mil millones de dólares, un 26 %. 

Alejandro Bailleres, presidente del Grupo BAL y principal accionista de El Palacio de Hierro, GNP Seguros y Grupo Peñoles, pasó de 5 mil 930 a 6 mil 960 millones de dólares, un 28.8 %.

Por el otro extremo están los pobres, los que no duplicaron su riqueza; al contrario, les hicieron creer que con un “aumento” al salario mínimo los trabajadores vivirían mejor. Pero la realidad es cruda: con 315 pesos no alcanza ni siquiera para adquirir la canasta básica diaria. 

A los trabajadores se les siguen cobrando más impuestos, no tienen acceso a la salud, no tienen vivienda, educación, no tienen empleo ni seguro y tienen que vivir sorteando el pan de cada día. En fin, son muchos los males que padecen los mexicanos ante esta injusta distribución de la riqueza social.

Nuestro país está enfermo y, aunado a ello, el mundo está en crisis derivado del avasallamiento del imperio estadounidense, que ataca a los países más débiles, provocando guerras, hambre, muerte y pobreza.

Por ello se vuelve más necesaria una organización como la nuestra, que tiene metas claras para cambiar la realidad de los mexicanos. 

Por lo pronto, continuaremos la lucha por nuestras demandas sin olvidar que la verdadera alternativa para acabar con los males de este país consiste en la toma del poder por el pueblo, para que sea él quien gobierne en favor de la mayoría y forme un partido que lo represente. 

Así, la meta del pueblo organizado aún no está cumplida y los antorchistas debemos seguir organizados y luchando; tenemos razones profundas para hacerlo y, juntos, cambiar la situación de nuestro país.

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