Hace unas semanas, en los medios de comunicación apareció una nota que a más de uno nos estremeció: un hombre que enterró a su hija de apenas seis meses de vida y esa misma noche tuvo que salir a trabajar porque, de no hacerlo, perdería su empleo y, de perderlo, no tendría para dar de comer a sus otros dos hijos. Aun con el dolor de haber perdido a su hija, tuvo que ir a trabajar.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, en nuestro país el 7.1 % de la población, es decir, 9.1 millones de personas, percibe ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
Doloroso pero real. Este caso no ocurrió en nuestro país, pero no está lejos de nuestra realidad. En México, muchas familias viven situaciones muy similares.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, en nuestro país el 7.1 % de la población, es decir, 9.1 millones de personas, percibe ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Con sus escasos ingresos no puede cubrir una alimentación adecuada y presenta al menos tres carencias sociales: falta de acceso a servicios de salud, educación y seguridad social.

Esto significa que este grupo de personas, si no trabaja, aun cuando cuenta con empleo, aunque sea de autoempleo, no come, y las consecuencias son severas: problemas en el funcionamiento del organismo y distintos grados de desnutrición.
Cuando una persona vive en pobreza extrema, tiene negada la posibilidad de desarrollarse armónicamente, lo que afecta su calidad de vida. Además, la pobreza extrema refleja la desigualdad en la distribución de recursos.
En un estudio del Inegi de 2025 se publicaron datos que delinean las clases sociales en nuestro país, con disparidades significativas en ingresos, educación y empleo. Los tres grupos se distribuyen así:
La clase alta representa solo el 1.2 % de los hogares mexicanos, lo que equivale a aproximadamente 429 mil 701 hogares. El ingreso promedio mensual de este grupo se sitúa en 77 mil 975 pesos o más, cifra 3.5 veces superior al ingreso promedio de la clase media y 6.8 veces mayor que el de la clase baja.

La clase media representa el 42.2 % de los hogares, cerca de 47 millones de personas, con un ingreso promedio mensual de 22 mil 297 pesos.
Finalmente, la clase baja abarca el 56.6 % de los hogares en México, con ingresos promedio mensuales de 11 mil 343 pesos.
Estos datos generados por el propio gobierno dejan en claro que la pobreza extrema en México es un problema crítico que requiere un enfoque y acciones integrales para garantizar el bienestar y desarrollo de la población en esta condición.

De no mejorar pronto esta situación, historias como la descrita continuarán ocurriendo también en nuestro país.
Los programas sociales son sólo un analgésico ante una gran enfermedad o, como también se dice, son “una gota de agua en el desierto”, por lo que los gobiernos deben actuar con seriedad al respecto.
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