MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Algunas consecuencias del empleo informal en Veracruz

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Si usted, estimado lector, ha notado que cada vez hay más taxis en algunas ciudades como Xalapa y Veracruz, o que hay más personas vendiendo afuera de sus domicilios o en las principales calles de las ciudades, no es sólo una percepción, sino una realidad que vivimos en nuestra entidad y en varios estados del país.

Por más incrementos que se hagan al salario mínimo, los trabajadores que se encuentran en el sector informal no se ven directamente beneficiados.

Según los resultados de la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Inegi, publicados en mayo del año pasado, la población económicamente activa en la entidad (es decir, la población en edad de trabajar) es de 3.4 millones de personas; de estos, 2.4 millones se encuentran en la informalidad, 88 mil están desempleadas y cerca de 1 millón tiene empleo formal. Cada trimestre hay leves variaciones, pero el grueso de los datos se mantiene constante.

¿Qué implican estos datos? En realidad, tienen muchas implicaciones; sin embargo, sólo mencionaré tres:

La primera es que el alto nivel de empleo informal implica que aquellas personas que pertenecen a este sector no tengan ingresos asegurados, ni seguro laboral, ni prestaciones como aguinaldo y vacaciones, etcétera; básicamente viven al día.

En días ordinarios la situación es complicada, pero se recrudece cuando se presentan dificultades mayores como la enfermedad de algún familiar o algún otro evento.

Además, los trabajadores informales viven en vulnerabilidad constante, pues no sólo tienen que resistir las inclemencias del tiempo, sino también las inclemencias políticas (verbigracia, persecuciones policiales y de inspectores municipales).

Un ejemplo de lo antedicho son los comerciantes de Coatepec que fueron desalojados de su lugar de trabajo el 22 de diciembre del año pasado y que hasta ahora no se les ha ofrecido una alternativa real que resuelva el problema.

Sin embargo, no son los únicos: hace unos meses se hablaba de los taxistas de Xalapa; en días recientes, en varios municipios del estado como Huatusco, también han desalojado a los comerciantes ambulantes.

Estas acciones constituyen una violación a las garantías individuales establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Ley Federal del Trabajo, particularmente en sus artículos cinco y tres, respectivamente.

La segunda es que, por más incrementos que se hagan al salario mínimo, los trabajadores que se encuentran en el sector informal no se ven directamente beneficiados.

La tercera es que gran parte del empleo informal en Veracruz se concentra en micronegocios, lo que implica poca o nula formación bruta de capital. Según datos estadísticos, el 96 % de las unidades económicas en la entidad son micronegocios (que tienen menos de diez empleados).

Esto implica baja productividad, además de baja tributación (aunque ciertamente varios de estos negocios apenas dan para que las personas sobrevivan).

¿Cuál es la razón de que exista tanto empleo informal? ¿Quiénes son los responsables de que la situación se mantenga igual?

Son varias las razones que explican el crecimiento del empleo informal, entre las que se encuentran las siguientes: el sector informal se explica como el resultado de la presión que ejerce el excedente de mano de obra sobre el empleo, ante una insuficiencia de puestos de trabajo en el sector moderno. 

Una segunda lógica es la descentralización productiva… “las empresas modernas requieren adaptarse para hacer frente a una demanda más inestable y por ello recurren a sistemas de producción que les permitan mayor flexibilización y eficiencia. Entre estos caminos, buscan descentralizar sus procesos de producción y reducir así parte de sus costos, principalmente los laborales, a fin de facilitar el traslado de las fluctuaciones de la demanda hacia el exterior de la empresa. En muchos países se logra a través de la subcontratación, en otros se produce de manera espontánea, a través de distintas formas de evasión de las disposiciones laborales y de seguridad social vigentes” (El crecimiento explosivo de la economía informal, Norma Samaniego).

Es cierto que el problema es histórico y de difícil solución; no obstante, los gobiernos que han pasado (incluidos los actuales) no se han propuesto ni aplicado políticas económicas que hayan surgido de un análisis serio, científico de la realidad, sino de sus intereses inmediatos y del partido que los llevó al poder.

Así se explica que los gobiernos morenistas no sólo no hayan incrementado la inversión en infraestructura, sino que la hayan disminuido, pues lo que a ellos les interesa no es que la gente tenga empleos dignos y viva mejor, sino que vuelva a votar por ellos. Tampoco han generado las condiciones para que crezca la inversión privada y de esa manera se generen más empleos formales.

Por lo anterior, se puede concluir que los gobiernos sí tienen la culpa de que la situación del desempleo y empleo informal no cambie, pues es su obligación y cuentan con las herramientas para buscar alternativas.

Por lo tanto, señores funcionarios, si les molesta la informalidad, si quieren despejadas las plazas públicas, generen las condiciones para que existan empleos formales.

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