• Más de 500 artesanos de Pisté podrían perder su principal espacio de venta dentro del sitio arqueológico
Pisté, Yuc. La vocera del Movimiento Antorchista en Yucatán, Edna Hernández Romero, denunció que el conflicto que se vive en Chichén Itzá sólo privilegia intereses económicos ligados al turismo y pone en riesgo el sustento de cientos de familias mayas que dependen de la venta de artesanías y servicios turísticos dentro de una de las zonas arqueológicas más importantes del estado.
Se pretende despojar y sacrificar el sustento de familias mayas para proteger negocios turísticos y económicos de unos cuantos.
Hernández Romero afirmó que el caso exhibe cómo el modelo económico favorece a grupos turísticos y grandes inversiones, mientras el pueblo trabajador maya enfrenta precariedad e incertidumbre laboral para vender dentro de la zona.
“Con esta situación, se da muestra una vez más de que el sistema sigue colocando la ganancia y los intereses del capital por encima de las necesidades del pueblo trabajador, y mientras esto no cambie, se seguirá repitiendo; hoy Chichén Itzá es ejemplo de ello. Se pretende despojar y sacrificar el sustento de familias mayas para proteger negocios turísticos y económicos de unos cuantos”, denunció.

Sostuvo que las autoridades están actuando para proteger inversiones relacionadas con el turismo, ignorando a quienes dependen diariamente de la venta de artesanías y de los servicios turísticos para sobrevivir.
“El gobierno y las instituciones se están poniendo del lado del capital y no de los trabajadores. Quieren convertir el patrimonio cultural en un negocio exclusivo para unos cuantos mientras se margina al pueblo maya que históricamente da vida a Chichén Itzá; se habla de un corredor turístico, pero quien ha visitado la zona ha visto que muchos de los artesanos no tienen grandes cantidades de productos y lo poco que venden dentro del lugar es para sobrevivir el día”, expresó.

Asimismo, señaló que la problemática deja al descubierto una realidad que las comunidades mayas han denunciado durante años: “Aunque millones de pesos circulan alrededor de Chichén Itzá gracias al turismo nacional e internacional, las familias indígenas continúan viviendo en condiciones precarias y sin acceso real a la riqueza que produce uno de los destinos más visitados del país.
Esta situación no puede verse como un caso aislado ni analizarse como un problema administrativo o turístico, sino como una muestra de las profundas contradicciones de un sistema económico que convierte la cultura, la historia y las tradiciones indígenas en mercancía, mientras excluye a los propios pueblos originarios que generan estos beneficios”, afirmó.

Es de señalar que, para los habitantes de Pisté, la disputa ya no se limita al tema turístico, sino que representa la defensa de su derecho al trabajo frente a un modelo económico que utiliza la cultura indígena para generar riqueza, pero excluye a los propios pueblos originarios de sus beneficios.
Las medidas impulsadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado buscan encaminar la concentración de la actividad comercial en el Centro de Atención a Visitantes (Catvi), lo que representa un desplazamiento económico disfrazado de “reordenamiento”, a decir de los afectados, pues deja fuera a numerosos comerciantes y artesanos que durante décadas trabajaron alrededor del antiguo parador turístico.
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