Más de 40 mil familias buscan obtener certeza jurídica tras décadas de rezago urbano
Cancún es una ciudad turística muy importante en México; pertenece al municipio de Benito Juárez, del estado de Quintana Roo. Es una ciudad multicultural, es decir, con una mezcla de habitantes de diversas culturas, regiones y estados de nuestro país, así como de otros países del mundo. Sus blancas playas, su mar azul turquesa, su vida nocturna, sus deportes acuáticos, sus ruinas mayas, su naturaleza y su infraestructura hotelera y de servicios hacen de Cancún el principal destino turístico de playa del país y de toda América Latina.
Los colonos unidos y organizados podemos estar vigilantes y listos para exigir que los trabajos sigan su camino hasta el tan anhelado objetivo.
Con toda esta actividad turística, Cancún aporta al menos el 48 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Quintana Roo, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. Por ejemplo, en 2023 Cancún contribuyó con 245 mil 463 millones de pesos de los 511 mil 382 millones de pesos del PIB nominal del estado.
Como podemos ver, Cancún es la “joya de la corona” de Quintana Roo y de México; genera mucho dinero y estabilidad, pero no para todos. Una ínfima minoría lo tiene todo y la mayoría carece de lo indispensable.
Por ejemplo, el acelerado crecimiento poblacional que se dio del año 1990 a la fecha y la ineficacia de las autoridades gubernamentales al no tener un plan de urbanización a la altura del acelerado crecimiento demográfico provocaron que la gente, sobre todo la clase trabajadora y humilde que no tenía para adquirir un predio en lugares exclusivos y de alta plusvalía, por necesidad comenzara a asentarse en predios que conseguía a bajo costo o con facilidades, en su mayoría del régimen ejidal.
Así fue como Cancún tuvo un crecimiento urbano desordenado con muchos asentamientos a los que se les llama “irregulares” porque no fueron planeados ni autorizados por las autoridades competentes. Esto trae problemas graves porque, al no ser asentamientos regulares, las autoridades no les brindan ningún servicio básico para una mejor calidad de vida; los dejan completamente sumidos en el olvido y la pobreza.
Colonias como Avante, en todas sus etapas; Pedregal; Tres Reyes, en todas sus etapas; La Chiapaneca; Milagro; La Penca; México; La Esperanza; Rivera; El Porvenir; Unidad Antorchista, entre muchas otras, al no tener certeza jurídica que ampare la propiedad y tampoco haber quien se haya preocupado por hacer las gestiones para que todas las colonias llamadas “irregulares” se puedan regularizar, viven un verdadero viacrucis.
No tienen agua potable, las vialidades están sin pavimentar y en pésimas condiciones, la toma de luz es irregular y se ha vuelto un jugoso negocio para algunos vivales, el transporte público es deficiente, la recolección de basura es ineficaz y la seguridad pública es casi nula, entre muchas otras cosas que hacen que la vida de miles de familias trabajadoras sea muy difícil.

Así que “la joya de la corona” es una ciudad profundamente dividida. Mientras la zona hotelera opera como un paraíso turístico de primer nivel con infraestructura de lujo, la zona urbana periférica, donde vive la mayoría de los trabajadores que hacen que esa gran “industria sin chimeneas” se mueva, sufre marginación y una gran desigualdad.
Esta disparidad, como podemos ver, crea dos realidades contrastantes en un mismo destino: la zona de lujo que se muestra al mundo y la parte “oscura”, la marginada, que no muestran, que no quieren que se vea, pero que existe y clama a gritos que se le haga justicia.
El Movimiento Antorchista en Quintana Roo y un grupo de lideresas honestas y trabajadoras de las colonias irregulares iniciaron, desde octubre de 2024, la lucha por la regularización de estas colonias olvidadas y en pésimas condiciones desde hace más de 30 años.
En un primer momento fue necesaria la movilización y la lucha en las calles para que las autoridades estatales y municipales pusieran interés en buscar alternativas para que las más de 40 mil familias, es decir, unas 350 mil personas, mejoren sus condiciones de vida.
Es así como se ha logrado que el municipio de Benito Juárez, a través del Instituto de Regularización para el Bienestar Patrimonial, acelere los trabajos de regularización y trabaje coordinadamente con los tres órdenes de gobierno y el ejido Alfredo V. Bonfil, que es donde están asentadas la mayoría de las colonias, para definir estrategias específicas, considerando que cada asentamiento presenta condiciones distintas.
El objetivo final es que todas estas mesas de trabajo técnicas entre las autoridades sirvan para dar ordenamiento territorial y, por supuesto, certeza jurídica a las miles de familias que han vivido olvidadas y marginadas por décadas por el “delito” de no tener dinero suficiente para adquirir un departamento en los edificios de lujo de la zona exclusiva de Cancún.

Los avances son importantes. Hay colonias que ya iniciaron con su proceso de regularización, como la colonia México, donde se beneficiarán más de 500 familias, y El Milagro, donde un número similar de familias será beneficiado. Recientemente, la licenciada Nora Garza, titular del Instituto de Regularización para el Bienestar Patrimonial, informó que enviará una brigada especializada en topografía encargada de delimitar terrenos y polígonos de todas las demás colonias para avanzar en la legalización de los predios (RCA 105.9, 6 de abril de 2026).
Los avances son importantes, pero todavía no se concreta esta ardua y difícil tarea que traiga verdadera justicia social a las miles de familias de la periferia de Cancún; por esa razón, no debemos bajar la guardia. Si bien es cierto que la tarea es de las autoridades, que tienen los medios y las facultades para hacer este proceso, los colonos unidos y organizados podemos estar vigilantes y listos para exigir que los trabajos sigan su camino hasta el tan anhelado objetivo.
Finalmente, me dirijo a las familias de las colonias de la periferia de Cancún en proceso de regularización, en especial a las zonas cuatro y nueve. Les pido que confíen en Antorcha y en las lideresas que conforman el bloque que ha luchado limpiamente para que el proceso de regularización avance.
Muchos de ustedes se han dado cuenta de que trabajamos con la frente en alto, luchando para que en las colonias haya mejoras y bienestar; los hemos guiado siempre con el interés de mejorar las condiciones de vida, no como le hacen muchos otros que sólo los usan como carnada electoral o para lucrar con sus necesidades.
Invito a todos los que todavía no se han organizado a que lo hagan, que busquen a Antorcha para luchar juntos, no sólo por la regularización, sino por muchas otras necesidades que nuestras colonias requieren.
La historia de la lucha de los pobres nos deja la lección de que unidos y organizados somos más fuertes. Luchando cada quien por su lado, somos como “polvo en el aire, pero luchando juntos somos como una roca grande y fuerte”. La prueba está en estos avances importantes de la regularización de las colonias de la periferia de Cancún. Vale.
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