En nuestro país, el cáncer infantil es ya la primera causa de muerte por enfermedad en niños de cinco a catorce años.
Ante este grave problema, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Salud, anunció un apoyo bimestral de 6 mil 400 pesos para las familias de niños en tratamiento en instituciones públicas. Este recurso resulta insuficiente para cubrir la magnitud de la crisis sanitaria.
El desabasto de medicamentos oncológicos esenciales para tratar el cáncer ha marcado uno de los episodios más críticos de la llamada Cuarta Transformación.
Es verdad que el dinero ayuda para el transporte o la alimentación, pero no cura ni resuelve la demanda central de los padres de familia: los medicamentos.
El desabasto de medicamentos oncológicos esenciales para tratar el cáncer ha marcado uno de los episodios más críticos de la llamada Cuarta Transformación, pues recordemos que, al llegar al poder, se implementó un nuevo modelo de compra de fármacos que sustituyó al que utilizaba el Instituto Mexicano del Seguro Social desde 2013.
La Oficialía Mayor de Hacienda asumió la responsabilidad de realizar las compras para conseguir mejores precios y evitar corrupción; sin embargo, esta decisión administrativa perjudicó a pacientes graves con cáncer, diabetes e hipertensión.
Hasta la fecha, las autoridades no han presentado pruebas judiciales y no existe una sola persona con nombre y apellido señalada por esa supuesta corrupción.

Poco después, Andrés Manuel López Obrador firmó un acuerdo con la oficina del Servicio de Salud de las Naciones Unidas el 31 de julio de 2020 para adquirir de forma directa medicamentos esenciales que serían distribuidos por las autoridades nacionales.
Según el expresidente, esto garantizaría la transparencia y daría una solución definitiva al abasto de medicamentos, problema que se agravó desde su llegada al gobierno; sin embargo, tras su sexenio y en lo que va del segundo gobierno encabezado por Morena con Claudia Sheinbaum, el avance sigue siendo limitado.
El Colectivo Cero Desabasto reportó que las quejas por falta de medicamentos en el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado se triplicaron entre 2019 y 2020.
En ese mismo periodo, el Instituto Mexicano del Seguro Social dejó de surtir efectivamente 15.9 millones de recetas médicas. Esta falta obligó a millones de mexicanos a buscar atención en el sector privado, lo que generó un golpe a sus ingresos familiares.

Datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria Asociación Civil señalaron que el gasto de bolsillo de los ciudadanos incrementó en 40 %, es decir, siete de cada diez personas que requirieron servicios de salud terminaron pagando consultas o medicinas por cuenta propia. Mientras se esperan las supuestas soluciones, el cáncer infantil sigue arrebatando vidas. En nuestro país, el 70 % de los casos se detecta en etapas avanzadas, lo que complica el tratamiento.
No olvidemos que, hasta julio de 2024, López Obrador reconoció que el Instituto de Salud para el Bienestar no funcionó, por lo que se puso en marcha el Instituto Mexicano del Seguro Social Bienestar, cuyo objetivo desde 2022 es centralizar los servicios de salud.
Actualmente, las autoridades federales han declarado que se ha adquirido el 96 % de los medicamentos necesarios para el sistema público, con una inversión multimillonaria y apoyos económicos a padres de niños con cáncer; sin embargo, ello no resuelve el problema del desabasto de medicamentos.
No se trata de un problema de logística, sino del síntoma de un modelo de salud pública disfuncional que no respeta la dignidad básica de las personas.
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