• Siete países del continente aparecen señalados como fabricantes de drones usados por Ucrania
El 22 de abril, drones de fabricación europea lanzados por Ucrania impactaron en la ciudad de Starobelsk, en la región de Lugansk, territorio ruso, dejando un saldo de 21 estudiantes muertos y decenas de heridos. Los medios de distintos países informaron que aquello fue un acto terrorista contra el gigante del este, un crimen de guerra contra civiles, como muchos otros que, con exceso de paciencia, ha soportado el gobierno de Putin.
El capitalismo actual es un capitalismo que siembra muerte en todos los países donde domina. Y ahora está provocando un incendio global que, si continúa, puede llevar a la humanidad a su fin.
Y es que debemos tener claros dos aspectos del crimen que se está cometiendo contra Rusia. En primer lugar, Zelenski no es el presidente actual, pues sus funciones terminaron el 20 de mayo de 2024, pero sigue ejerciendo con la venia de Europa y Estados Unidos. ¿Y la democracia que tanto defienden?
Segundo: se ha dicho en múltiples ocasiones, por diversos medios, que la guerra no es de Rusia contra Ucrania, sino de todo el mundo capitalista, sobre todo Europa, contra Rusia, con el objetivo que el maestro Aquiles Córdova ha explicado en diversos análisis: la destrucción de Rusia como nación, fragmentarla en diversos estados y saquear sus abundantes recursos naturales.
El portal RT publicó el 15 de abril del presente año una lista, dada a conocer por el Ministerio de Defensa ruso, en la que detalla dónde se fabrican, incluso con calles exactas, los drones que han estado impactando en poblaciones civiles rusas.

Los países agresores son: Reino Unido, desde Londres, Mildenhall y Leicester; Alemania, desde Múnich; República Checa, desde Praga, entre otros, como Países Bajos, Italia, España y Dinamarca. Es decir, toda Europa fabrica los instrumentos de muerte contra Rusia. El capitalismo europeo, mediante Ucrania, es el terrorista.
Ahora la pregunta es: ¿qué respuesta espera Europa de la Rusia asediada? Ésta la ha dado el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, que señala, entre otras cosas, que “las Fuerzas Armadas de Rusia se disponen a asestar progresivamente golpes sistémicos contra instalaciones de la industria militar ucraniana en Kiev, incluidos los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen kievita utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN”.
Diversos analistas han examinado los posibles escenarios de la anunciada escalada del conflicto. Algunos mencionan que Putin ha pecado de paciente, mientras otros llaman al gobierno a responder categóricamente, usando incluso armas de alto poder para asestar un golpe definitivo al régimen fascista de Kiev.

“Moscú debe reforzar su capacidad de disuasión nuclear, revisar su doctrina y derrotar a Kiev para evitar una guerra a mayor escala con Occidente y las potencias de la OTAN”, dice el profesor Sergey Karaganov en un artículo publicado por RT el cuatro de mayo.
En su opinión, el gobierno ruso ha cometido diversos errores durante la guerra, uno de los cuales es no usar su arsenal nuclear para contener el ataque de la OTAN. Según él, es momento de cambiar de política, pues Europa confía en que Rusia jamás usará una bomba nuclear contra nadie.
Sin embargo, el profesor Sergey explica que “hay que acabar con esa ilusión. Hay que hacerles comprender que la escalada continua conlleva riesgos existenciales. Quizás entonces den marcha atrás”.
Además, sugiere que el hecho de haber publicado la lista de empresas que fabrican los drones en las mencionadas ciudades implica que también deben ser blanco de los ataques rusos, tal como ocurrió con Irán, que atacó este tipo de objetivos en países del Medio Oriente a pesar de no haber una declaración de guerra.

La escalada de la guerra es producto de las agresiones de los países europeos de la OTAN contra Rusia, y la respuesta, una escalada que puede derivar en un ataque nuclear defensivo, será responsabilidad total de esos países capitalistas.
Ya lo dijo Andrés Piqueras en el Congreso Internacional Universitario realizado en Ixtapaluca, Estado de México, en días recientes: el capitalismo actual es un capitalismo que siembra muerte en todos los países donde domina. Y ahora está provocando un incendio global que, si continúa, puede llevar a la humanidad a su fin.
No hay salida en el capitalismo. Hay que frenarlo. Y si Rusia ataca con un arma de gran magnitud, debemos estar conscientes de que toda la culpa es del capitalismo europeo y estadounidense. Rusia se está defendiendo de la agresión. Informemos esto al pueblo organizado, pues la versión que dará el imperialismo será totalmente distinta a la verdad. Esa debe ser otra de nuestras grandes tareas.
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