Cinco municipios del estado enfrentan desabasto tras más de tres años de sequía
Saltillo, Coah. El Movimiento Antorchista en Coahuila expresa su enérgico rechazo y profunda preocupación ante el reciente acuerdo de entrega de agua entre México y Estados Unidos, establecido en el marco del Tratado de Aguas de 1944, ya que esta decisión agrava la crisis hídrica y social que enfrentan miles de familias coahuilenses.
Municipios como Acuña, Piedras Negras, Frontera, Monclova y Nueva Rosita, entre otros, ya padecen severos problemas de abastecimiento de agua derivados de una sequía persistente que se ha prolongado por más de tres años.
Las presas del estado se encuentran en niveles históricamente bajos, lo que afecta de manera directa a comunidades rurales, productores del campo y a la población urbana.

En este contexto, el compromiso de enviar agua al país vecino reduce aún más la disponibilidad del recurso para Coahuila, incrementando la presión sobre las comunidades que dependen del agua para su subsistencia y para el desarrollo de sus actividades productivas.
Los sectores agrícola y ganadero son de los más afectados, pues la falta de agua limita el riego, reduce la producción y provoca pérdidas económicas severas para pequeños y medianos productores.
Esta situación golpea directamente a las familias rurales, que ven amenazada su principal fuente de ingresos, y provoca un aumento en la migración hacia las ciudades, donde tampoco existen condiciones suficientes para garantizar empleo y bienestar.
Al respecto, el dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Coahuila, Pablo Pérez Gracia, señaló que “no es justo ni correcto que se pretenda cumplir un tratado internacional sacrificando al pueblo coahuilense. Antes de entregar una sola gota de agua a Estados Unidos, el gobierno debe garantizar el derecho humano al agua para las familias, el campo y la producción local. Hoy los municipios de la región norte y centro del estado están pagando las consecuencias de decisiones tomadas desde el escritorio, sin escuchar al pueblo”.

Pérez Gracia agregó que la escasez de agua ha intensificado la disputa entre los distintos usos del recurso urbano, agrícola e industrial y denunció que las decisiones se toman sin una consulta amplia a las comunidades afectadas, lo que genera inconformidad social y una percepción de desigualdad en la distribución del agua, favoreciendo a los grandes intereses económicos.
El Movimiento Antorchista reconoce que el problema del agua tiene causas estructurales, como el cambio climático, el crecimiento de la demanda y la falta de inversión en infraestructura hidráulica. Sin embargo, cumplir el acuerdo de agua con Estados Unidos en medio de una crisis tan profunda añade presión a una situación social ya frágil.
Para el Movimiento Antorchista, el agua no es una mercancía ni una simple cifra en acuerdos diplomáticos; es un recurso vital para la vida, la producción de alimentos y la estabilidad social.
Por ello, Antorcha exige al gobierno una política hídrica justa y soberana, que priorice al pueblo trabajador, impulse la construcción de infraestructura hidráulica y apoye de manera real a los productores del campo.
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