MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Informe de Oxfam revela concentración de riqueza y desigualdad

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• El patrimonio de Elon Musk superó los 500 mil millones de dólares mientras una de cada cuatro personas padece hambre

Los datos vertidos en el informe "Contra el imperio de los más ricos" elaborado por Oxfam en 2025 son más que contundentes y reveladores; por lo que, desde mi punto de vista, contienen muy importantes y útiles lecciones que deben entenderse y atenderse si se quiere cambiar en serio las condiciones de vida del pueblo de México y de las grandes mayorías del mundo que, como se ve, son las de los más empobrecidos.

Los datos vertidos en el informe "Contra el imperio de los más ricos" contienen lecciones útiles que deben entenderse y atenderse si se quiere cambiar en serio las condiciones de vida del pueblo de México.

Ya se sabe que las condiciones materiales de la vida de los hombres son las determinantes en última instancia de la vida social toda, pero que, a su vez, la superestructura o conciencia social no es en absoluto pasiva, sino que, en interrelación con aquella, la influye también.

Es decir, que entre el modo de producción o ser social y la superestructura jurídico-política e ideológica o conciencia social hay una correlación e interdependencia que es necesario comprender si se quiere conocer realmente el proceso de desarrollo de los acontecimientos sociales y, con ello, además, las leyes históricas a que está sujeta la sociedad.

De acuerdo con trabajos aparecidos en la revista semanal Buzos de la Noticia sobre informes de Oxfam, en 2025 la riqueza conjunta de los milmillonarios creció más de 16 %, un ritmo tres veces superior al promedio anual registrado en los cinco años anteriores.

Elon Musk se convirtió en la primera persona en superar los 500 mil millones de dólares en patrimonio en un contexto donde una de cada cuatro personas en el mundo padece hambre. El informe identifica diversas causas estructurales que explican el acelerado crecimiento de la riqueza extrema: desregulación económica y fiscal que reduce los impuestos a grandes fortunas; bloqueo de reformas fiscales internacionales; influencia directa de los superricos en la política y el control de los sectores estratégicos, como medios de comunicación, redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Oxfam subraya que este fenómeno no es consecuencia natural del dinamismo de los mercados, sino el resultado de políticas concretas que han favorecido sistemáticamente a las élites económicas.

Oxfam aseguró que los doce multimillonarios más ricos del mundo acumulan, en conjunto, más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial. 

Según Oxfam, la extrema concentración de poder económico se traduce directamente en poder político; los milmillonarios ejercen una influencia desproporcionada sobre partidos políticos, procesos electorales y medios de comunicación.

En contraste, estima que 3 mil 830 millones de personas en el mundo viven en pobreza y que incluso en regiones como Europa y América del Norte, 92 millones de personas no tienen garantizado el acceso a una alimentación adecuada. 

Advierte también que los países más desiguales tienen hasta siete veces más probabilidades de sufrir restricciones a las libertades civiles, manipulación electoral, concentración de poder político y represión de protestas sociales. Denuncia una estrategia recurrente: gobiernos y medios controlados por grandes fortunas desvían la atención pública fomentando con su narrativa polarización social, al tiempo que ocultan la verdadera causa del empobrecimiento global: la concentración extrema de riqueza y poder. 

Concluye que este modelo no es inevitable; el mensaje es contundente: las sociedades enfrentan una decisión clave entre permitir el avance de las oligarquías o defender la democracia, la justicia social y la igualdad.

Por cuanto toca a México, señala que el modelo económico ha provocado que los ultrarricos continúen concentrando la riqueza de forma extrema, al tiempo que influyen en decisiones de políticas públicas, limitando la reducción de la pobreza y erosionando la democracia. 

Hasta noviembre de 2025 contabilizó 22 milmillonarios en territorio nacional; explicó que en 30 años su fortuna se multiplicó 4.2 veces y en los últimos cinco años creció en 10 %.

"Slim es tan rico que ganó en un segundo lo que una persona con salario mínimo le tomó diecinueve días", aseveró Carlos Brown. Esto equivale a que gana en un minuto lo que al otro le costaría en tiempo más de tres años ganarlo.

Oxfam advirtió en su informe que dicha situación "deriva en un creciente poder político, pues les garantiza acceso a espacios de decisión y, así, influencia directa en las políticas que deberían defender el interés público". 

Argumentó que sus fortunas influyen en las decisiones políticas debido a que gran parte de sus negocios están relacionados con sectores indispensables para la sociedad, como las telecomunicaciones, los servicios de salud o los bancos. 

Señala, además, que la concentración de la riqueza y el poder han permeado en el desarrollo de la infraestructura social y productiva, toda vez que "el sector privado invierte menos de ocho pesos de cada 100 pesos que posee de vuelta a la economía mexicana, mientras que la inversión pública se ha estancado y se encuentra prácticamente en los mismos niveles de 1981".

Está claro que tanto la política económica, la política a secas y la influencia ideológica que se ha convertido en una guerra cognitiva para la conquista de la conciencia de todos los seres humanos son muy, muy importantes, indispensables; sin embargo, la realidad no deja de ser objetiva y no deja de obedecer a causas materiales, por lo que, si bien es cierto que tales condiciones influyen poderosamente, el viejo topo de la historia avanza. 

Los fenómenos económicos y la vida material de la sociedad siguen determinando, en última instancia, el desarrollo de los acontecimientos. Lo que vemos en estos tiempos es el agotamiento por su propio desarrollo de la sociedad capitalista y, con ella, la explotación del trabajo asalariado; es decir, asistimos a la comprobación de la ley económica de la tendencia general decreciente de la ganancia de retorno. 

Por eso, a contrapelo de lo que deduce Oxfam, sostengo que sí son cuestiones propias del mercado o, mejor dicho, cuestiones de la estructura de la sociedad produciendo bajo el capitalismo, por lo que la solución reclama tomar en cuenta los hechos superestructurales, dar también ahí la lucha necesaria, pero, sobre todo, ir al fondo de la cuestión: que se produzca bajo una organización nueva en la que sea posible repartir lo producido entre toda la sociedad y, para eso, es necesario que todas las condiciones materiales con que se produce retornen a su seno, a la propiedad y posesión por parte de toda la sociedad, para que nadie las concentre en su beneficio propio y las acapare creando los problemas que ahora vemos y que bien desnuda Oxfam.

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