MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

“No queremos Mundial, queremos una vida digna”

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• El gobierno de Jalisco ignora demandas sociales mientras invierte fondos públicos en el torneo futbolístico

El pasado 9 de junio, el centro de la ciudad de Guadalajara fue testigo de la protesta político-cultural de los jaliscienses organizados en el Movimiento Antorchista. Entre consignas, bailables coloridos e interpretaciones de grandes compositores mexicanos, una fotografía comenzó a circular con fuerza en la red social de Facebook de los antorchistas de Jalisco. 

La propaganda oficial insiste en que el Mundial traerá una gran derrama económica, pero bajo el modo de producción capitalista, la economía no funciona así: la riqueza nunca permea hacia abajo, sino que se concentra en unas cuantas manos.

En ella se observa a un ama de casa, una mujer humilde, sosteniendo una cartulina de un verde vibrante donde exige lo básico: “No queremos Mundial, queremos una vida digna”, mientras sostiene a su lado la bandera de los pobres de México.

Esta fotografía plasma en un solo cuadro el contraste entre los grandes eventos millonarios y las carencias diarias de los jaliscienses.

El derecho a una vida digna no se cumple en el estado. Especialistas advierten que la crisis de vivienda, por ejemplo, no se debe a la falta de construcción, sino al modelo económico capitalista, que convierte el suelo y las casas en instrumentos financieros. 

Los costos de compra y renta han sido uno de los grandes obstáculos en el estado, dado que el salario mínimo, de 9 mil 582.47 pesos mensuales, resulta insuficiente. 

Por otro lado, investigaciones del Iteso y la Universidad de Guadalajara señalan que el costo promedio de renta en Jalisco se ubica en los 29 mil 457 pesos mensuales, consolidándose como la sexta cifra más alta de todo el país, mientras que el precio promedio de venta alcanza los 7.4 millones de pesos, ocupando el cuarto lugar. 

Esta presión económica ha provocado que muchos hogares se muden a las periferias urbanas, donde carecen de agua potable, electricidad, alcantarillado y calles pavimentadas.

Tener una “vida digna” no es un lujo, es el derecho a tener un techo seguro, tres comidas completas al día, salud sin endeudarse y tiempo libre para descansar y disfrutar. Sin embargo, el mexicano común gana en promedio apenas entre 6 mil y 9 mil pesos mensuales, mientras que cubrir esa vida digna y básica cuesta al menos 13 mil pesos mensuales. 

Esta brecha obliga a más de la mitad de la población (54.8 %) a refugiarse en el trabajo informal (como el comercio ambulante o servicios sin registrar) para conseguir su sustento diario. 

Esto ocurre porque los empleos formales pagan salarios muy bajos, quitan impuestos y exigen demasiado, sin garantizar una salida de la pobreza; a su vez, el trabajo informal deja a la gente desprotegida, sin servicios médicos ni pensiones. 

El panorama actual es el de un país que produce mucha riqueza, pero donde la estructura laboral obliga al ciudadano a cambiar toda su salud y su tiempo por mera supervivencia.

Ante esta realidad, los antorchistas jaliscienses llevan un año y medio esperando respuesta a su pliego petitorio ingresado desde el 9 de diciembre de 2024. El gobierno estatal no ha dado respuesta ni audiencia, olvidándose de las familias de las colonias marginadas del estado. 

En contraste, el Mundial de futbol 2026 ya arrancó en el Estadio Akron de Zapopan, y los jaliscienses son testigos de que la solución a sus demandas fue reemplazada, se invirtieron los fondos públicos para reasfaltar las vialidades aledañas al estadio, embellecer las rutas turísticas y garantizar seguridad privada a los directivos de la FIFA. 

La propaganda oficial insiste en que el Mundial traerá una gran derrama económica que beneficiará a todos los jaliscienses, pero bajo el modo de producción capitalista, la economía no funciona así: la riqueza nunca permea hacia abajo, sino que se concentra en unas cuantas manos.

Por otra parte, el desprestigio hacia el Movimiento Antorchista no es nuevo; se intensificó de manera brutal bajo la narrativa del gobierno de Morena. Desde la presidencia se impulsó una guerra mediática que etiquetó a nuestra organización de “intermediarios”, “moches” y “corrupción” sin que hasta la fecha se hayan presentado pruebas de ello, sino todo lo contrario.

En política, a veces sólo se intenta derrotar al oponente que se considera como un peligro para mantenerse en el poder, pienso que a eso se debe la campaña mediática impulsada desde las altas esferas del poder político federal en contra del Movimiento Antorchista.

Pero ese odio irracional en contra de la lucha honrada y justa, que en favor de las clases trabajadoras ha realizado Antorcha durante más de 50 años. 

Antorcha es la organización mejor estructurada, con mayor membresía política en nuestro país, autosuficiente económicamente, representa una competencia real por el poder frente a los partidos políticos enquistados en el gobierno, que históricamente han medrado del erario y despilfarrado a manos llenas en campañas electorales.

En esta embestida mediática sólo hay acusaciones sin fundamento, el Movimiento Antorchista crece y crecerá con mayor vigor hasta enraizarse en la conciencia del pueblo, y será este mismo pueblo quien defienda, por convicción, a su organización y a sus dirigentes, porque es de ellos.

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