MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Partidos políticos, vendedores de ilusiones

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Los partidos políticos formalmente tienen la encomienda de representar a todos los ciudadanos de México para ejercer y hacer valer sus derechos en las contiendas electorales, con los mínimos requisitos: ser mayor de edad, ser mexicano de nacimiento y no tener antecedentes penales, entre otros, y en ellos se agrupan los diferentes sectores de la población por su orientación ideológica, intereses y planes de trabajo que ofertan a los votantes.

Los únicos que han ganado siempre son los políticos vendedores de ilusiones, oportunistas, manipuladores del pueblo, que entran pobres y terminan escandalosamente ricos, con los recursos del pueblo.

Los partidos permiten participar en elecciones para ocupar cargos de representación popular: presidentes de la República, gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales o regidores. En el caso de los legisladores, pueden ser por mayoría o representación proporcional. Tienen, pues, todo el esquema para mostrar que en el país la “democracia” es plena y transparente, poniendo en manos de los ciudadanos su derecho a elegir.

En la última contienda electoral, varios partidos perdieron su registro por no alcanzar el mínimo de 3 % de la votación válida emitida, por lo que dejaron de recibir dinero público establecido por ley: el Partido Encuentro Solidario (PES), Redes Sociales Progresistas (RSP) y el Partido Fuerza por México (PFM).

En el estado de Querétaro, por la misma razón, perdieron su registro el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo y Querétaro Independiente, quedando reducido su número a cuatro fuerzas políticas: PAN, PRI, Morena y PVEM.

Por esta razón, rápidamente han aparecido distinguidos políticos por sus cualidades acomodaticias y oportunistas, a la caza de ingenuos para hacer acuerdos y “amarres” entre las agrupaciones políticas y líderes sociales para iniciar sus trámites de registro ante el Instituto Estatal Electoral.

Más de 70 agrupaciones de distintas fuerzas políticas, de 89 que iniciaron sus trámites, vuelven a la carga, intentando de nuevo obtener un membrete para alcanzar puestos de representación popular y beneficiarse del financiamiento público.

Pero, ¿y cómo no?, si en el presente año, por disposición constitucional, las prerrogativas —es decir, el dinero público resultado de los impuestos de todos los mexicanos— destinadas al financiamiento de sus actividades ordinarias y campañas electorales de los partidos, ascienden a 7 mil 354 millones de pesos.

Entre estas agrupaciones destacan, por ejemplo, la asociación que aspira a convertirse en el partido “Construyendo Solidaridad y Paz”, presidida por el diputado de Morena, Hugo Eric Flores Cervantes; el “Movimiento Único de Renovación Opositora” (MURO), representado por José Fernando González Sánchez, yerno de Elba Esther Gordillo, exdirigente magisterial, expresidente de Redes Sociales Progresistas, que perdió su registro.

“Que siga la Democracia”, integrada por simpatizantes de la 4T; la agrupación “Personas Sumando”, representada por Carlos Ferrer Silva, exresponsable de la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del INE, y por Julio César Cisneros, exrepresentante del PRD ante el Consejo General del INE, etcétera.

La creación de nuevos partidos no estaría mal, si se tratara de institutos políticos serios, con ideología, principios y objetivos de largo aliento, con un proyecto de país claro, en beneficio de todos los mexicanos, tomando en cuenta la suerte de las clases olvidadas y manipuladas por los políticos abusivos y vividores. ¿Necesita México 70 nuevos partidos políticos?

¿Qué ganamos, mexicanos y queretanos, con más partidos formados al vapor y, sobre todo, por intereses personales? Nada. La historia demuestra que con los partidos que ha habido, los mexicanos no hemos ganado absolutamente nada, como no ganaremos nada con quienes actualmente tienen el poder de la república.

Los únicos que han ganado siempre son los políticos vendedores de ilusiones, oportunistas, manipuladores del pueblo, que entran pobres y terminan escandalosamente ricos, con los recursos del pueblo.

¿Qué sentido tiene votar por los políticos saqueadores y vividores de siempre? Los mexicanos no necesitamos tantos partidos, necesitamos sólo uno, pero un partido de nuevo tipo, que represente y luche verdaderamente por los intereses de todos los ciudadanos.

Que trabaje en la creación de fuentes de empleo para todos los mexicanos en edad productiva; en la elevación de los salarios de la clase trabajadora; en la aplicación de una política fiscal equitativa; donde paguen más impuestos quienes ganan más, y que reoriente el gasto público, en beneficio principalmente de los que menos tienen. El pueblo lo debe saber.

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