MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El Mundial no puede ser prioridad mientras el pueblo carece de servicios básicos: Antorcha

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*La dirigente del antorchismo capitalino cuestionó que se destinen miles de millones de pesos a la justa deportiva mientras millones de familias siguen sin agua potable, transporte eficiente y obras básicas.

La dirigente del Movimiento Antorchista en la Ciudad de México, Gloria Brito Nájera, afirmó que la organización del Mundial de Futbol 2026 evidencia que las prioridades del gasto público responden primero a los intereses de las grandes corporaciones y no a las necesidades de las mayorías, pues mientras, en la Ciudad de México se destinan cerca de 30 mil millones de pesos para obras relacionadas con el torneo, millones de capitalinos continúan padeciendo carencias en servicios públicos esenciales.

"Antorcha no está en contra del futbol; al contrario, durante más de cincuenta años hemos impulsado el deporte porque fortalece la salud y la disciplina. Lo que cuestionamos es que un deporte que nació del pueblo hoy se haya convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, donde las ganancias se concentran en unos cuantos, mientras los pueblos financian buena parte de la infraestructura y terminan pagando los costos del espectáculo", sostuvo.

La líder social explicó que el futbol moderno surgió entre los obreros ingleses del siglo XIX y llegó a México gracias a los trabajadores de las minas y de las fábricas textiles, por lo que consideró que su esencia popular ha sido desplazada por intereses económicos.

“Nadie puede oponerse a que se modernicen vialidades o se construya infraestructura, pero el problema es que estas obras sólo se convierten en prioridad cuando existe un compromiso internacional. Lo que el pueblo se pregunta es por qué esas obras aparecen de inmediato cuando hay un Mundial, pero durante años se responde que no hay presupuesto para llevar agua potable, pavimentar calles, reparar drenajes o mejorar el transporte público que utilizan diariamente millones de trabajadores", manifestó.

Recordó que en alcaldías como Tláhuac, Iztapalapa, Xochimilco, Tlalpan, Álvaro Obregón y Azcapotzalco continúan las gestiones para abastecer de agua mediante pipas a miles de familias que siguen sin recibir el servicio de manera regular.

Indicó que las recientes lluvias volvieron a poner en evidencia el deterioro del Sistema de Transporte Colectivo Metro, donde se registraron filtraciones, goteras y retrasos que reflejan años de mantenimiento insuficiente. "Cuando los vecinos organizados solicitan agua potable, drenaje, alumbrado o pavimentación, con frecuencia reciben la misma respuesta: que no hay recursos. Sin embargo, cuando se trata de cumplir con los compromisos de un evento internacional, los recursos aparecen y las obras avanzan con rapidez. Esa contradicción es la que millones de mexicanos observan todos los días".

También cuestionó el discurso oficial que asegura que el Mundial traerá beneficios para toda la población. Recordó que el costo de los boletos impide que la inmensa mayoría de los mexicanos pueda asistir a los encuentros, mientras que la FIFA obtendrá ingresos estimados en 8 mil 900 millones de dólares por derechos de transmisión, patrocinios, licencias comerciales y venta de boletos.

"El pueblo financia parte de la organización, soporta las afectaciones por las obras y paga con sus impuestos una parte importante de la infraestructura; sin embargo, la mayoría de los mexicanos ni siquiera tendrá la posibilidad de entrar a un estadio. Los grandes beneficiarios volverán a ser la FIFA y las corporaciones internacionales. Sólo el 1% de los mexicanos asistirá al estadio para ver los partidos por los altos costos de los boletos, que van entre 5 mil y 70 mil pesos, y bajo el esquema de reventa los precios oscilan entre 100 mil, 200 mil, hasta 300 mil pesos, incluso en algunos casos, se acercan al millón de pesos”. 

Finalmente, Gloria Brito Nájera señaló que, una vez concluido el Mundial, las necesidades de las colonias populares permanecerán sin resolverse.

"Cuando se apaguen los reflectores y los estadios vuelvan a quedar vacíos, millones de familias seguirán esperando agua potable, transporte seguro, servicios públicos eficientes y mejores condiciones de vida. El verdadero desarrollo de un país no se mide por la organización de un espectáculo deportivo, sino por la capacidad de sus gobiernos para garantizar una vida digna a quienes todos los días sostienen la economía con su trabajo".
 

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